El 27 de noviembre del pasado 2024, sobre las 12 del mediodía, se produjo un triste accidente en una fábrica de Ibi (Alicante) con el fallecimiento de 3 personas y 7 heridos, que incluso podría haber sido de mayor gravedad porque en ese momento en la fábrica había más de 30 personas trabajando, al mismo tiempo que afectó a los alrededores de la fábrica generando daños en vehículos y personas.
Pasados 3 meses desde la tragedia, no conozco el resultado de la investigación que sé que se centra en determinar las causas del mismo y si se trata de un accidente o de una negligencia que comporte responsabilidades que depurar dentro de la actividad industrial.
Nosotros, como especialistas del vapor, sabemos de su importancia en el desarrollo social y económico si se utiliza de forma segura. Desde este artículo quería aprovechar para aportar algunas ideas y conocimiento que ayuden a que no se produzcan tragedias de este tipo, que además, si no se analizan bien, pueden llevar a “dañar” a la industria y al vapor.
Existe una ordenación legal para este tipo de instalaciones, así como un Reglamento y unas Instrucciones técnicas Complementarias de cumplimiento obligatorio que velan por las personas y bienes, que ya emanan de la Ley de Industria y los aspectos de Seguridad industrial, pero aun así ha ocurrido…y puede volver a pasar.
El RD 809/2021, de 21 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de equipos a presión y sus instrucciones técnicas complementarias nos indica en la Instrucción Técnica Complementaria ITC EP-1 Calderas nos habla de distintos requisitos técnicos, de diseño, de seguridad de instalación, de emplazamiento, de diseño de la sala de calderas, de los sistemas de vigilancia (tanto indirecta como directa), de características del agua y seguimiento, inspecciones, etc.
Desde este artículo quería concienciar de la importancia de mejorar, por parte de todos, el cumplimiento de la reglamentación e incluso se mejore esta. Además, considero que todos aquellos que estamos involucrados debemos aportar nuestra parte, desde la administración del estado que vela por la seguridad industrial, hasta los empresarios que utilizan estos equipos, los ingenieros, fabricantes e instaladores que implantan estos equipos, las empresas reparadoras, los Organismos de Control, Operadores de Calderas que las hacen trabajar e incluso los centros y personas que nos encargamos de formar a estos.
Como ya he comentado, el accidente ocasionó 3 muertos, 7 heridos (3 de ellos graves) y daños materiales de gran valor.
Las quemaduras de los heridos fueron provocadas por el agua hirviendo que contenía la caldera, que estaba en funcionamiento, no por llamas.
Los supervivientes de la explosión de la fábrica de Ibi declaraban: "Nadie se pensaba que esto iba a pasar". Este es comentario más habitual por el desconocimiento de lo que es una caldera de vapor y, para que nos hagamos una idea, una caldera de vapor cuando explota es como una botella de champán en la que el quemador es el corcho. Para evitar daños en los alrededores las salas de calderas se diseñan favoreciendo que, en caso de explosión, se vehicule hacia el techo con muros sólidos y un techo más "ligero".
En esta ocasión la explosión fue percibida en los alrededores como "un terremoto". El hecho de que uno de los muertos fuera ajeno a la actividad de la empresa (ya que estaba en la fábrica de palets anexa a Climber y que las fuerzas de seguridad que acudieron no se percataron del herido hasta 40 minutos más tarde de suceso) hace que nos tengamos que replantear cuestiones legales relacionadas con la ubicación y la seguridad.
Este hecho muestra la importancia que tiene una empresa respecto a las actividades de la zona en donde se encuentra. Hay casos reales que tras una pared de una sala de calderas hay un parque, una carretera, etc…
Otra cosa, que salió en las noticias y que merece la pena comentar es que la caldera no deflagró como se ha podido leer y escuchar en medios informativos, lo que ocurrió fue una “explosión” generada por la transformación física del agua a vapor, que no tienen nada que ver con que la caldera sea de biomasa o de cualquier otro combustible. El tipo de combustible no parece que sea la causa del accidente (a falta de finalizar la investigación), entre otras cosas, porque la biomasa es de combustión lenta, con mínima posibilidad de deflagración o explosión por combustión. Lo que parece más probable es que la caldera se hubiera quedado sin agua y tuviera el hogar al rojo vivo y entrara una corriente de agua fría cuyo choque térmico produjo una evaporación instantánea que el volumen de la caldera no pudo admitir produciendo dicha explosión, así que todas las miradas se vuelven hacia el estado de los equipos y la operación de la caldera.
La caldera en cuestión tenía 10 años de funcionamiento, por lo que su estado y mantenimiento debía ser conocida por la administración, ya que la Reglamentación de equipos a presión de este tipo de equipos obliga realizar con inspecciones anuales de tipo A, inspecciones trianuales de tipo B e inspecciones cada 6 años de tipo C, siendo valorado el estado del equipo respecto a su resistencia.
En este momento, la investigación (que recae en los inspectores de trabajo e Industria, así como en personal de seguros y policía judicial) debe ir dirigida a aclarar tras sus informes, si las causas han sido por alguna negligencia o por una serie de casualidades que no han podido ser advertidas, algo que abrirán un espacio en la mejora de la Reglamentación.
Como no puede ser de otra manera el Estado, que vela por la seguridad de todos los ciudadanos, y los familiares de los afectados, son los mayores interesados en descubrir la realizad de lo acontecido.
En este momento y por orden, las figuras que el Reglamento establece como “agentes” con responsabilidad, que van a tener que ser analizados son:
A espera de que la investigación de los profesionales especialistas en este tipo de accidentes resuelva las causas del accidente, pasarán meses si no años, ya que debe acreditarse al 100 % las causas, que a veces son una cadena de acontecimientos.
La realidad es que una caldera de vapor es un equipo seguro siempre que se opere en condiciones, se mantenga y se cumpla la legislación que le aplica, por lo que, aun sin saber las causas oficiales y conociendo las estadísticas actuales a nivel mundial, la causa suele ser debida a unas malas praxis del “usuarios”, instaladores, reparadores, operadores de calderas, etc.
Quiero animar a los usuarios de calderas de vapor, directores de fábricas y personal de operación de calderas de vapor a que sean conocedores de este tipo de instalaciones y sus riesgos, que les ayuda tomar decisiones que eviten accidentes, que se formen de una forma responsable y que realicen los tratamientos de una manera escrupulosa analizando periódicamente el agua tanto de aporte como de interior de caldera, como obliga el Reglamento, y solventando de forma rápida cualquier incidencia que pueda surgir tanto en la caldera como en sus instalaciones anexas como descalcificadores, ósmosis inversa, bombas dosificadoras, purgas, etc.